sábado, 13 de marzo de 2010

Bienvenido.

Estaba nervioso, le sudaban las manos, pensaba insesablemente en millones de posibilidades, que podría pasar era la gran duda, iba en camino ya, aún podía retractarse, observaba a cada persona, porque el se sentía observado por todos. Se agarraba fuerte, no quería salir del automóvil de ningun modo, realmente tenía que, no sabia con lo que se encontraría, talvéz adentro todos estaban como él, veía las rejas, y sabía que eran muy altas y seguras como para poder escapar... Veía a los cuidadores, y le causaban temor, había mucha gente, y le preguntaba al cielo mentalmente: ¿Qué hice tan terrible para merecer estar en este reclusorio?, aún dentro del coche, no dejaba de observarlo todo, cuando de pronto, se le abre la puerta del carro, y se escucha una voz que le dice: Tu eres Javier, es tu primer día de clases. Bienvenido.

2 comentarios:

  1. Gracias por tu visita y por tu comentario en mi blog.
    Un abrazo.

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  2. Esto me recuerda cuando una profesora me comentó lo mucho que a ella le costó enviar a su hijo a la escuela, ¡¿por qué será?!

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